martes, 29 de marzo de 2016

4. Estando lejos uno del otro

AL SEPARARNOS
de Salvador Díaz Mirón


Nuestras dos almas se han confundido
en la existencia de un ser común,
como dos notas en un sonido,
como dos llamas en una luz.

Fueron esencias que alzó un exceso,
que alzó un exceso de juventud,
y se mezclaron, al darse un beso,
en una estrella del cielo azul.

Y hoy que nos hiere la suerte impía,
nos preguntamos con inquietud:
¿cuál es la tuya?, ¿cuál es la mía?
Y yo no acierto ni aciertas tú.



PALOMA BLANCA
(1914)

Paloma blanca,
blanca paloma,
¡quién tuviera tus alas!
¡tus alas quién tuviera!

para volar
y volar para
donde están mis amores
mis amores donde están.

Tómale y llévale
llévale y tómale
este ramo de flores
de flores este ramo
para que se acuerde de este pobre corazón.

Tuve un amor
un amor tuve,
lo quiero y lo quise
lo quise y lo quiero,
porque era fino
porque fino era
más fino que un diamante
más que un diamante fino.

Tómale y llévale
llévale y tómale
esta copa de vino
de vino esta copa
para que se acuerde de este pobre corazón.



ESTRELLITA
de Manuel M. Ponce

Estrellita del lejano cielo,
que sabes mi querer,
que miras mi sufrir,
baja y dime si me quiere un poco,
pues que ya no puedo
sin su amor vivir.



LEJOS DE TI
de Manuel M. Ponce

Lejos de ti
la vida es un martirio
sin alegría, sin luz.

Es la existencia cruel,
loco delirio,
porque me faltas tú,
porque me faltas tú,
porque me faltas tú.



VOLVERÉ
de María de la Portilla de Grever

Yo sé que por mi ausencia
mucho , mucho has llorado
y sé que hasta has pensado
que al fin te olvidaré.

Pero es que no comprendes
que estamos tan unidos,
que el día que menos pienses
a tu lado estaré.

Volveré como vuelven
las blancas mariposas
al cáliz de las rosas
su néctar a libar.

Volveré por la noche,
cuando ya estés dormida,
acallando un suspiro,
tus labios a besar.

Y para que no sepas
que estuve allí contigo,
como otra inquieta ola
me perderé en el mar.




QUISIERA
de Augusto Cárdenas

Quisiera preguntarle a la distancia
si tienes para mí un pensamiento,
si mi nombre se envuelve en la fragancia
inolvidable y dulce de tu aliento.

Quisiera preguntarle a los ocasos
si aún es tu corazón nido vacío,
para poder soñarte entre mis brazos
y allí en tu corazón dejar el mío.



ME ASOMÉ OTRA VEZ A LA VENTANA
de Rubén Bonifaz Nuño

Me asomé otra vez a la ventana
a ver si tocabas en mi puerta.
No era nadie. Todos los vecinos
saben que te estoy esperando.

Me divierten cosas que me cansan:
oír el silbato del cartero
que se acerca, espiarlo, contar las cartas
que reciben todos los que conozco,
y saber que nadie en este día
se acordó de mí para escribirme.

O llegar después del trabajo,
cuando tengo ganas de no estar solo,
y hacer la pregunta diaria:
“¿Me llegaron cartas?”
Y sé que nunca
habrá de escribirme nadie,
porque tú no sabes en donde vivo.

También pienso a veces que estás de viaje,
que regresarás cualquier día.
Pero no estaré cuando vuelvas.

A mí me ha tocado no estar contigo;
no tengo miradas para encontrarte
ni hay cosa en que pueda reconocerte.



LA VISITA
de Luis G. Urbina


Ha de venir. Vendrá
¿Cuándo?.... No sé. Muy pronto.
Escucho ya su voz remota
y sus pisadas oigo.

Abre la puerta, alma; que no tenga
que llamar. Y que esté dispuesto todo:
apagado el fogón, limpia la casa,
y el blanco cirio de la fe, en el fondo.

Ha de venir. Vendrá. Calladamente
me tomará en sus brazos. Así como
la madre al niño que volvió cansado
de correr bosques y saltar arroyos.

Yo le diré en voz baja: – Bien venida.
Y sin miedo ni asombro,
me entregaré al misterio,
pensaré en Dios y cerraré los ojos.




SUEÑO DE AMOR PERFECTO
de Bernardo Ortiz de Montellano

Amor de sueño amante que otro cielo
revive en su interior desdoblamiento,
unión la de los ojos y el aliento
que las manos aparta de su celo.

Amor de cuerpo y sombra ceniciento
de paisaje recónditos al hielo
de color y de aroma y de desvelo
puro como la muerte y como el viento.

Amor que de la carne vuela al sueño
y en él imagen que desnuda anude
la ribera sin ámbito del cuerpo.

Amante que en su sombra se desnude
y en su sangre redima lo que fluye
y descubra en su sueño lo que sueño.





POEMA 18
de Pablo Neruda

Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Éste es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento quieren
cantar tu nombre con sus hojas de alambre.




PENSAMIENTO
de Rafael Obligado

A bañarse en la gota de rocío
que halló en las flores vacilante cuna,
en las noches de estío
desciende el rayo de la blanca luna.
Así, en las horas de celeste calma
y dulce desvarío,
hay en mi alma una gota de tu alma
donde se baña el pensamiento mío.





FELIZ QUIEN JUNTO A TI…
de Gertrudis Gómez de Avellaneda

¡Feliz quien junto a ti por ti suspira,
quien oye el eco de tu voz sonora,
quien el halago de tu risa adora,
y el blando aroma de tu aliento aspira!

Ventura tanta, que envidioso admira
el querubín que en el paraíso mora,
el alma turba, al corazón devora,
y el torpe acento, al expresarla, espira.

Ante mis ojos desaparece el mundo,
y por mis venas circular ligero
el fuego siento del amor profundo.

Trémula, en vano resistirte quiero…
de ardiente llanto mi mejilla inundo…
¡Delirio, gozo, te bendigo y muero!




CANCIONES
5
de Juan del Encina

Querría no desearte
y desear no quererte,
mas, si me aparto de verte,
tanto me apena dejarte
que me olvido de olvidarte.

Si pido compensación
en pago de mis servicios,
me das tú por beneficios
pena, dolor y pasión,
y también desolación.

Y no puedo desamarte
aunque me aparto de verte,
que si pienso en no quererte
tanto me apena dejarte
que me olvido de olvidarte.



SONETO
23
de Gutierre de Cetina

Si jamás el morir se probó en vida,
yo triste soy el que lo pruebo y siento
con extraño dolor, pena y tormento,
en esta trabajosa mi partida.

Mi alma que en tu gesto está embebida,
mirándote se henchía de un contento
tal, que de ufano ya mi sufrimiento,
gloria le era la pena más crecida.

Pero cuando de ti me alejo tanto,
¿cuál consejo será que me consuele,
que no sienta en partir la misma muerte,

si me muestra el temor visión de espanto,
que asombrándome hace que recele
de ti, de amor, del tiempo y de la suerte?




COPLAS
de Salvador Rueda

21

Para formarle un collar
a tu pecho, dueño mío,
voy buscando por las ramas
los diamantes del rocío.

22.

Fuera entre todas las cosas
por abrazarte temblando,
enredadera florida
de tu cuerpo de alabastro.

23

Rayito fuera de luna
para entrar por tu ventana,
subir después por tu lecho
y platearte la cara.

25

Dos velas tengo encendidas
en el altar de mi alma,
y en él adoro a una virgen
que tiene tu misma cara.

27

Creyendo darlo en tu boca
he dado en el aire un beso,
y el beso ha culebreado
como una chispa de fuego.

28

Divididas en manojos
están tus negras pestañas,
y cuando la luz las besa
no he visto sombras más largas.

29

Si quieres darme la muerte
tira donde más te agrade,
pero no en el corazón
porque allí levo tu imagen.



AMOR DE TARDE
de Mario Benedetti

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.





SUB-UMBRA
de José Asunción Silva

Tú no lo sabes… mas yo he soñado
entre mis sueños color de armiño,
horas de dicha con tus amores
besos ardientes, quedos suspiros
cuando la tarde tiñe de oro
esos espacios que juntos vimos.
Cuando mi alma su velo emprende
a las regiones de lo infinito,
aunque me olvides, aunque no me ames
aunque me odies, ¡sueño contigo!



QUIEN DICE…
de Juan Boscán


Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.

Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado:
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.

No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas.

Que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló,
no por eso serán mejor curadas.




EL AMOR DE MIS AMORES
de Carolina Coronado
(Fragmento)

¿Cómo te llamaré para que entiendas
que me dirijo a ti, ¡dulce amor mío!,
cuando lleguen al mundo las ofrendas
que desde oculta soledad te envío…?

(…)

Aquí estoy en la barca triste y sola,
aguardando a mi amado noche y día;
llega a mis pies la espuma de la ola,
y huye otra vez, cual la esperanza mía.

¡Blanca y ligera espuma transparente,
ilusión, esperanza, desvarío
como hielas mis pies con tu rocío
el desencanto hiela nuestra mente!

Tampoco es en el mar adonde él mora;
ni en la tierra ni en el mar mi amor existe.
¡Ay!, dime si en la tierra te escondiste,
o si dentro del mar estás ahora.

Porque es mucho dolor que siempre ignores
que yo te quiero ver, que yo te llamo,
sólo para decirte que te amo,
que eres siempre el amor de mis amores.






EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA
de Federico García Lorca


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

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