SONETO
EL DESPECHO
de Juan Meléndez Valdés
Los
ojos tristes, de llorar cansados,
alzando
al cielo, su clemencia imploro;
mas
vuelven luego al encendido lloro,
que
el grave peso no los sufre alzados.
Mil
dolorosos ayes desdeñados
son,
¡ay!, tras esto de la luz que adoro;
y
ni me alivia el día, ni mejoro
con
la callada noche mis cuidados.
Huyo
a la soledad, y va conmigo
oculto
el mal, y nada me recrea;
en
la ciudad en lágrimas me anego;
aborrezco
mi ser, y aunque maldigo
la
vida, temo que la muerte aun sea
remedio débil para tanto fuego.
UN VIEJO AMOR
de Alfonso Esparza Oteo
Por unos ojazos negros,
igual que penas de amores,
hace tiempo tuve anhelos
alegrías y sinsabores.
Y al dejarlos algún día
me decían así llorando:
“no te olvides vida mía
De lo que te estoy cantando”…
Ha pasado mucho tiempo
y otra vez vi aquellos ojos;
me miraron con despego,
fríamente y sin enojos;
y al notar ese desprecio
de ojos que por mí lloraron,
pregunté si con el tiempo
sus recuerdos olvidaron.
Que un viejo amor
ni se olvida ni se deja;
que un viejo amor
de nuestra alma sí se aleja
¡pero nunca dice adiós!
Que un viejo amor…
PARAÍSO PERDIDO
de Jorge Cuesta
Sin el tiempo aún espero es
que, sumiso,
aunque también inconsolable,
entiendo
que el fruto fue, que a la
niñez sorprendo,
no don terreno mas celeste
aviso.
Pues, mirando que más tuvo que
quiso,
si al sueño sus imágenes
suspendo,
de la niñez, como de un arte,
aprendo
qué sencillez le basta al
paraíso.
El sabor embriagado y
misterioso,
claro el oído (el mundo
silencioso
y encantados los ruidos de la
vida)
vivo el color en ojos
reposados,
el tacto cálido, aires
perfumados
y en la sangre una llama
inextinguida.
TÚ NO SABES AMAR
de Julio Flórez
Tú
no sabes amar; ¿acaso intentas
darme
calor con tu mirada triste?
El
amor nada vale sin tormentos,
¡sin
tempestades… el amor no existe!
Y
sin embargo, ¿dices que me amas?
No,
no es el amor lo que hacia mí te mueve:
el
Amor es un sol hecho de llamas,
y
en los soles jamás cuaja la nieve.
¡El
amor es volcán, es rayo, es lumbre,
y
debe ser devorador, intenso,
debe
ser huracán, debe ser cumbre…
debe
alzarse hasta Dios como el incienso!
¿Pero
tú piensas que el amor es frío?
¿Que
ha de asomar en ojos siempre yertos?
¡Con
tu anémico amor… anda, bien mío,
anda
al rosario a enamorar los muertos!
TU BOCA Y YO
de Gonzalo Curiel
Yo deshojé tu orgullo para amarte más,
con fuego mío tus caricias
encendí,
y te ofrendé con besos el dolor
de amar.
Te supe dar todo lo bueno que
hay en mí.
La noche fue de pecado y virtud
que se vuelven hermanos.
La noche y tú se trocaron en
flor y quemaron mis manos.
Tu boca y yo quedamos con la
tentación
de convertir nuestro pecado en
oración.
COPLAS SENTIDAS
de Guillermo Prieto
Blando rumor de consuelo
que a hechizar el alma llega
cuando sin rumbo navega
bajo tormentoso cielo;
de jazmín dulce perfume
que atraviesa la prisión
en que herido el corazón
de tormento se consume;
cielo azul que en lontananza
nuestras miradas alienta,
porque es nada la tormenta
si luce al fin la esperanza;
dime, encanto seductor,
que el alma y la mente
inflamas,
dime, di – ¿Cómo te llamas?
– ¿Cómo te llaman? Amor.
Hanme dicho que en la cuna
vierte su divino halago,
como sobre manso lago
blanco reflejo de luna.
Dicen que en la juventud
sus alas despliega al viento
y es embriagador su acento
aunque no cause inquietud.
Dicen que airado o risueño
nos presenta a la beldad,
huyendo a la realidad,
en los vergeles del sueño.
Dicen que genio se llama
para el que pulsa la lira,
y tiernos cantos inspira
y almas ardientes inflama.
Dicen que aunque transitoria
su ala ardiente toque al
hombre,
le abrasa en sed de renombre
y entonces se llama gloria.
Y que el alma conmovida
no distingue, en su fervor,
a eso que llaman amor,
de los que llamamos vida.
¡Que no tenga el campo flor,
ni raudal puro la fuente,
ni el cielo sol refulgente…
como tenga el alma amor!
La vejez sin él ¡Dios mío!
es rambla de triste arena…
Es una dura cadena
clavada al sepulcro frío.
Es sentirse el hombre muerto,
y hallar en su corazón
las ruinas de un panteón
regadas en un desierto…
Es palpar la realidad
de que, en el mundo traidor,
todo es farsa y vanidad,
y sólo es cierto el dolor.
Caminante fatigado
¡cuán feliz será tu suerte
si te sorprende la muerte
soñando que eres amado!
SER
de Jaime Torres Bodet
No has aprendido a ser… Es
entrar solo
en una casa ajena, de estancias
rencorosas,
y no sentir el frío del hogar
apagado;
hablar con el retrato de una
ausente
y dar cuerda al reloj que ha de
matarte.
No has aprendido a ser… Es ir,
de noche,
guiado por un ciego,
y llegar al crucero de la cita
cuando se fueron ya los que
aguardaban,
y saber que sobre ellos se han
cerrado
el bosque y las tinieblas para
siempre.
No has aprendido a ser… Es
construirse
y disgregarse en todo, por
igual;
forjar la espada con que vas a
herirte,
escribir la palabra que te
acusa,
amar lo que te arranca de ti
mismo
cavar sin tregua en ti tu
propia fosa,
y perdonar a los que no
perdonan
que nadie aprenda a ser.
AMAR SIN SER QUERIDO
de Manuel González Prada
Un
dolor jamás dormido,
una
gloria nunca cierta,
una
llaga siempre abierta,
es
amar sin ser querido.
Corazón
que siempre fuiste
bendecido
y adorado,
tú
no sabes, ¡ay!, lo triste
de
querer no siendo amado.
A
la puerta del olvido
llama
en vano el pecho herido:
Muda
y sorda está la puerta;
que
una llaga siempre abierta
es
amar sin ser querido.
SONETO PRIMERO
de Gaspar Melchor de
Jovellanos
Sentir
de una pasión viva y ardiente
todo
el afán, zozobra y agonía;
vivir
sin premio un día y otro día;
dudar,
sufrir, llorar eternamente;
amas
a quien no ama, a quien no siente,
a
quien no corresponde ni desvía;
persuadir
a quien cree y desconfía;
rogar
a quien otorga y se arrepiente;
luchar
contra un poder justo y terrible;
tener
más la desgracia que la muerte;
morir,
en fin, de angustia y de tormento
víctima
de un amor irresistible:
ésta
es mi situación, ésta es mi suerte.
¿Y
así tú quieres, cruel, que esté contento?
SELECCIÓN DE PEQUEÑOS POEMAS
de
Rosalía de Castro
(Fragmento)
Ansia
que ardiente crece,
vertiginoso
vuelo
tras
de algo que nos llama
con
murmuras incierto,
sorpresas
celestiales,
dichas
que nos asombran;
así
cuando buscamos lo escondido,
así
comienzan del amor las horas.
●
¡No!
No ha nacido para amar, sin duda,
ni
tampoco ha nacido para odiar,
ya
que el amor y el odio han lastimado
su
corazón de una manera igual.
SONETO
3
de Fernando de Herrera
Pensé, mas fue engañoso
pensamiento,
armar de duro hielo el pecho
mío;
que así el fuego de amor al
grave frío
no se desate en nuevo
encendimiento.
Procuré no rendirme al mal que
siento;
y fue todo mi esfuerzo un
desvarío.
Perdí mi libertad, perdí mi
brío;
cobré un perpetuo mal, cobré un
tormento.
El fuego al hielo destempló en
tal suerte,
que gastó su fuerza, quedó
ardor hecho;
y es llama, es fuego, cuanto yo
respiro.
Este incendio no puede darme
muerte;
pues cuando más de él estoy
deshecho,
tanto más de su eterno afán
respiro.
REMEDIOS DEL AMOR
de Bernardo de Balbuena
Echa
en el hombro la industriosa azada,
labra
tu viña, planta tus parrales,
la
fresca vid al álamo arrimada;
haz
en tu huerto al agua sus canales,
con
esto agotarás la de tus ojos,
quedando
claros para ver tus males.
Ocúpate
en arar nuevos rastrojos,
y
escardando en el trigo las espinas
arrancarás
del alma los abrojos.
Busca
en las selvas entre flores finas
el
cuidadoso enjambre, edificando
en
secos troncos laboriosas minas.
En
esto irá tu corazón cobrando
un
alivio tan poco conocido
que
aun sin él te pensarás penando.
Fíngete
sano, ya me ha acontecido
fingir
que duermo y, con estar despierto,
hallarme,
sin saber cómo, dormido.
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