martes, 29 de marzo de 2016

1. Antes de nosotros

SONETO
EL DESPECHO
de Juan Meléndez Valdés

Los ojos tristes, de llorar cansados,
alzando al cielo, su clemencia imploro;
mas vuelven luego al encendido lloro,
que el grave peso no los sufre alzados.

Mil dolorosos ayes desdeñados
son, ¡ay!, tras esto de la luz que adoro;
y ni me alivia el día, ni mejoro
con la callada noche mis cuidados.

Huyo a la soledad, y va conmigo
oculto el mal, y nada me recrea;
en la ciudad en lágrimas me anego;

aborrezco mi ser, y aunque maldigo
la vida, temo que la muerte aun sea
remedio débil para tanto fuego.



UN VIEJO AMOR
de Alfonso Esparza Oteo

Por unos ojazos negros,
igual que penas de amores,
hace tiempo tuve anhelos
alegrías y sinsabores.
Y al dejarlos algún día
me decían así llorando:
“no te olvides vida mía
De lo que te estoy cantando”…
Ha pasado mucho tiempo
y otra vez vi aquellos ojos;
me miraron con despego,
fríamente y sin enojos;
y al notar ese desprecio
de ojos que por mí lloraron,
pregunté si con el tiempo
sus recuerdos olvidaron.
Que un viejo amor
ni se olvida ni se deja;
que un viejo amor
de nuestra alma sí se aleja
¡pero nunca dice adiós!
Que un viejo amor…



PARAÍSO PERDIDO
de Jorge Cuesta

Sin el tiempo aún espero es que, sumiso,
aunque también inconsolable, entiendo
que el fruto fue, que a la niñez sorprendo,
no don terreno mas celeste aviso.

Pues, mirando que más tuvo que quiso,
si al sueño sus imágenes suspendo,
de la niñez, como de un arte, aprendo
qué sencillez le basta al paraíso.

El sabor embriagado y misterioso,
claro el oído (el mundo silencioso
y encantados los ruidos de la vida)

vivo el color en ojos reposados,
el tacto cálido, aires perfumados
y en la sangre una llama inextinguida.



TÚ NO SABES AMAR
de Julio Flórez

Tú no sabes amar; ¿acaso intentas
darme calor con tu mirada triste?
El amor nada vale sin tormentos,
¡sin tempestades… el amor no existe!

Y sin embargo, ¿dices que me amas?
No, no es el amor lo que hacia mí te mueve:
el Amor es un sol hecho de llamas,
y en los soles jamás cuaja la nieve.

¡El amor es volcán, es rayo, es lumbre,
y debe ser devorador, intenso,
debe ser huracán, debe ser cumbre…
debe alzarse hasta Dios como el incienso!

¿Pero tú piensas que el amor es frío?
¿Que ha de asomar en ojos siempre yertos?
¡Con tu anémico amor… anda, bien mío,
anda al rosario a enamorar los muertos!



TU BOCA Y YO
de Gonzalo Curiel

Yo deshojé tu orgullo para amarte más,
con fuego mío tus caricias encendí,
y te ofrendé con besos el dolor de amar.
Te supe dar todo lo bueno que hay en mí.

La noche fue de pecado y virtud que se vuelven hermanos.
La noche y tú se trocaron en flor y quemaron mis manos.
Tu boca y yo quedamos con la tentación
de convertir nuestro pecado en oración.



COPLAS SENTIDAS
de Guillermo Prieto

Blando rumor de consuelo
que a hechizar el alma llega
cuando sin rumbo navega
bajo tormentoso cielo;

de jazmín dulce perfume
que atraviesa la prisión
en que herido el corazón
de tormento se consume;

cielo azul que en lontananza
nuestras miradas alienta,
porque es nada la tormenta
si luce al fin la esperanza;

dime, encanto seductor,
que el alma y la mente inflamas,
dime, di – ¿Cómo te llamas?
– ¿Cómo te llaman? Amor.

Hanme dicho que en la cuna
vierte su divino halago,
como sobre manso lago
blanco reflejo de luna.

Dicen que en la juventud
sus alas despliega al viento
y es embriagador su acento
aunque no cause inquietud.

Dicen que airado o risueño
nos presenta a la beldad,
huyendo a la realidad,
en los vergeles del sueño.

Dicen que genio se llama
para el que pulsa la lira,
y tiernos cantos inspira
y almas ardientes inflama.

Dicen que aunque transitoria
su ala ardiente toque al hombre,
le abrasa en sed de renombre
y entonces se llama gloria.

Y que el alma conmovida
no distingue, en su fervor,
a eso que llaman amor,
de los que llamamos vida.

¡Que no tenga el campo flor,
ni raudal puro la fuente,
ni el cielo sol refulgente…
como tenga el alma amor!

La vejez sin él ¡Dios mío!
es rambla de triste arena…
Es una dura cadena
clavada al sepulcro frío.

Es sentirse el hombre muerto,
y hallar en su corazón
las ruinas de un panteón
regadas en un desierto…

Es palpar la realidad
de que, en el mundo traidor,
todo es farsa y vanidad,
y sólo es cierto el dolor.

Caminante fatigado
¡cuán feliz será tu suerte
si te sorprende la muerte
soñando que eres amado!



SER
de Jaime Torres Bodet

No has aprendido a ser… Es entrar solo
en una casa ajena, de estancias rencorosas,
y no sentir el frío del hogar apagado;
hablar con el retrato de una ausente
y dar cuerda al reloj que ha de matarte.

No has aprendido a ser… Es ir, de noche,
guiado por un ciego,
y llegar al crucero de la cita
cuando se fueron ya los que aguardaban,
y saber que sobre ellos se han cerrado
el bosque y las tinieblas para siempre.

No has aprendido a ser… Es construirse
y disgregarse en todo, por igual;
forjar la espada con que vas a herirte,
escribir la palabra que te acusa,
amar lo que te arranca de ti mismo
cavar sin tregua en ti tu propia fosa,
y perdonar a los que no perdonan
que nadie aprenda a ser.



AMAR SIN SER QUERIDO
de Manuel González Prada

Un dolor jamás dormido,
una gloria nunca cierta,
una llaga siempre abierta,
es amar sin ser querido.

Corazón que siempre fuiste
bendecido y adorado,
tú no sabes, ¡ay!, lo triste
de querer no siendo amado.

A la puerta del olvido
llama en vano el pecho herido:
Muda y sorda está la puerta;
que una llaga siempre abierta
es amar sin ser querido.



SONETO PRIMERO
de Gaspar Melchor de Jovellanos

Sentir de una pasión viva y ardiente
todo el afán, zozobra y agonía;
vivir sin premio un día y otro día;
dudar, sufrir, llorar eternamente;

amas a quien no ama, a quien no siente,
a quien no corresponde ni desvía;
persuadir a quien cree y desconfía;
rogar a quien otorga y se arrepiente;

luchar contra un poder justo y terrible;
tener más la desgracia que la muerte;
morir, en fin, de angustia y de tormento

víctima de un amor irresistible:
ésta es mi situación, ésta es mi suerte.
¿Y así tú quieres, cruel, que esté contento?



SELECCIÓN DE PEQUEÑOS POEMAS
de Rosalía de Castro
(Fragmento)

Ansia que ardiente crece,
vertiginoso vuelo
tras de algo que nos llama
con murmuras incierto,
sorpresas celestiales,
dichas que nos asombran;
así cuando buscamos lo escondido,
así comienzan del amor las horas.


¡No! No ha nacido para amar, sin duda,
ni tampoco ha nacido para odiar,
ya que el amor y el odio han lastimado
su corazón de una manera igual.



SONETO
3
de Fernando de Herrera

Pensé, mas fue engañoso pensamiento,
armar de duro hielo el pecho mío;
que así el fuego de amor al grave frío
no se desate en nuevo encendimiento.

Procuré no rendirme al mal que siento;
y fue todo mi esfuerzo un desvarío.
Perdí mi libertad, perdí mi brío;
cobré un perpetuo mal, cobré un tormento.

El fuego al hielo destempló en tal suerte,
que gastó su fuerza, quedó ardor hecho;
y es llama, es fuego, cuanto yo respiro.

Este incendio no puede darme muerte;
pues cuando más de él estoy deshecho,
tanto más de su eterno afán respiro.



REMEDIOS DEL AMOR
de Bernardo de Balbuena

Echa en el hombro la industriosa azada,
labra tu viña, planta tus parrales,
la fresca vid al álamo arrimada;

haz en tu huerto al agua sus canales,
con esto agotarás la de tus ojos,
quedando claros para ver tus males.

Ocúpate en arar nuevos rastrojos,
y escardando en el trigo las espinas
arrancarás del alma los abrojos.

Busca en las selvas entre flores finas
el cuidadoso enjambre, edificando
en secos troncos laboriosas minas.

En esto irá tu corazón cobrando
un alivio tan poco conocido
que aun sin él te pensarás penando.

Fíngete sano, ya me ha acontecido
fingir que duermo y, con estar despierto,
hallarme, sin saber cómo, dormido.

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